La desaparición de Acai fue un golpe duro. Así lo define María Silvia «Marisi» López, coordinadora de Relaciones Institucionales de la Fundación Rewilding Argentina, al recordar el caso de la hembra de yaguareté nacida en el Iberá y liberada en octubre de 2025 en el Parque Nacional El Impenetrable.
«Fue un golpe fuerte para nosotros. Puede pasar, pero uno nunca se espera eso, y sobre todo que haya quedado en la nada, sin pistas y sin saber qué pasó».
Pocas semanas después de su liberación, el collar satelital del animal emitió una señal de muerte y fue hallado en el río Bermejo. La principal sospecha apunta a un asesinato por parte de cazadores furtivos.
El hecho encendió alertas y profundizó el trabajo territorial que la Fundación desarrolla junto a las comunidades locales. «Trabajamos en concientización y en la coexistencia con los vecinos, para que puedan ver los beneficios de tener vivo al yaguareté y el recurso turístico que representa. Atender los miedos es clave para que no vuelva a pasar lo que pasó», remarcó Marisi López.

En medio del dolor, llegaron señales que devuelven la esperanza. En las últimas semanas se confirmó el avistaje de un segundo cachorro de yaguareté nacido en El Impenetrable, distinto al que había sido visto previamente junto a Nalá. «La buena noticia es que vuelve la esperanza de recuperación de la especie», señaló la referente de Rewilding.
Los avistajes, además, tuvieron un valor simbólico especial: no provinieron de cámaras automáticas ni de equipos técnicos, sino de habitantes del propio territorio. «El primer avistaje lo hicieron Pablo, un fotógrafo, y Darío, un lanchero. El segundo fue realizado por Alessio, un vaqueano de Parques Nacionales, nacido en El Impenetrable. Lo lindo es que sean ellos mismos quienes recorren el río y puedan ver estos animales», destacó.

El «tigre» en la región
Actualmente, se estima que en la región hay alrededor de siete yaguaretés, entre individuos liberados y cachorros nacidos en libertad. El objetivo es seguir fortaleciendo la población para garantizar encuentros reproductivos y asegurar la variabilidad genética.
«En todo el país se cree que quedan unos 150 yaguaretés, desde las yungas salteñas hasta la selva misionera. En Iberá pasamos de cero a 45 animales en libertad. Ese camino demuestra que es posible», afirmó.
El yaguareté, además de ser una especie clave para el ecosistema, se convirtió en un motor del turismo de naturaleza. «El año 2025 cerró con casi 4.000 turistas en El Impenetrable, con un crecimiento sostenido. Esos visitantes generan ingresos para vecinos que brindan alojamiento, comida o venden artesanías», explicó Marisi López.
La posibilidad de ver una huella, un rastro o simplemente saber que el gran felino habita el lugar amplía el interés turístico, mayormente nacional, con visitantes de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Corrientes, y un incipiente crecimiento del turismo chaqueño.
Fuente: Diario Norte